
Hace unos años las palabras defensa y NBA eran prácticamente incompatibles, con unas reglas propicias para el espectáculo los marcadores superaban los 100 puntos con una pasmosa normalidad, esto probablemente fuera el principal activo del baloncesto norteamericano, algo que lo hacía especial.
Poco a poco, algunos equipos decidieron aparcar esas orgías de puntos centrándose en un aspecto del juego que permanecía algo olvidado, la defensa, así el primer equipo defensivo que se recuerda son los Detroit Pistons, apodados los “Bad Boys”, debido a su juego duro, de Isiah Thomas, que lograron dos anillos (1989 y 1990).
Este estilo de jugo fue momentáneamente desterrado por el triangulo ofensivo de Phill Jackson, que con los fantásticos Bulls de Michael Jordan y Scottie Pippen dominaron la década de los 90 con seis anillos. Más tarde el bueno de Phill ganaría tres anillos más con los Lakers de Shaq y Kobe.
Pero la defensa siguió evolucionando y poco a poco el juego lento, el basket-control, fue cosechando victorias, así pues San Antonio Spurs se hizo con tres anillos (99, 03 y 05) y Detroit ganó el de 2004 ante los “Fab Four” de Los Ángeles. Además de las numerosas participaciones de equipos netamente defensivos en rondas altas del play-off.
Esta temporada no ha sido una excepción a la tónica reinante en los últimos años y los Spurs se han plantado en la final, mientras que Detroit cayó en las finales de conferencia ante Cleveland. Esta forma de jugar baloncesto, si bien es totalmente legítima y válida, según los resultados obtenidos, también resulta aburrida y pesada para el espectador, algo que el deporte americano suele evitar.
Esto se refleja en los ratings de pantalla que obtienen las finales emitidas por televisión.
Esta final, pese contar con LeBron James, héroe nacional americano, obtuvo un triste 6.9 de rating en su segundo partido, algo más elevado que el paupérrimo 6.3 que obtuvo el partido inaugural, probablemente, si los Cavs no gana el próximo partido en Cleveland esta final acabe compitiendo por el dudoso honor de ser la menos vista con la que disputaron Spurs (otra vez los Spurs) contra los Nets en 2003 y que obtuvo un triste 6.5.
Lejos quedan ya la final de 1998, con el “last shot” de Jordan ante los Jazz que obtuvo un 18.7 y que posee el honor de ser la más seguida en televisión, o los ratings que cosecharon los Lakers de Magic en sus duelos contra Bird.
La NBA es una máquina de hacer dinero, y seguro que estos datos no se le pasan por alto, esperemos que la apuestas como la de los Suns este año no salgan tan perjudicadas otra vez y podamos disfrutar del baloncesto rápido y ofensivo.
Datos sacados de: http://sportsmediawatch.blogspot.com/2007/06/nba-finals-numbers-game.html